El puente data de principios del siglo XX y está formado por cinco bóvedas de fábrica y tres vanos en celosía metálica roblonada, con una tipología de arco de tablero inferior. Antes de la intervención el puente presentaba deficiencias funcionales y estructurales dado que estaba afectado por una limitación de carga, y su anchura de apenas 5 m sólo permitía un sentido de circulación.
La actuación proyectada por FHECOR ha permitido ampliar el tablero a 12,8 metros, permitiendo albergar un carril de 3,50 m por sentido. Para esto se han desmontado, reforzado y ampliado en tierra cada uno de los vanos metálicos y se ha instalado un puente provisional para mantener el tráfico durante las obras.